LIBROS CON PAGINA PROPIA

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Ilustración de Francisco Meléndez para "Los cuentos del mago y el mago del cuento"

mi otro blog en castellano

cuentosdelmagodelcuento.blogspot.com


es mi segunda página web en castellano. Los cuentos del mago y el mago del cuento es el primer libro que publiqué en España (en 1995) y marca una etapa completamente nueva de mi trabajo literario que comenzó en 1987 con la redacción del cuento "El paraguas amarillo", incluido desde la versión brasileña de 1991 de este libro... que sirvió de caldo de cultivo a algunos de mis mejores libros e incluye un pequeño ensayito sobre mi concepto de literatura infantil. Quedan ustedes cordialmente invitados...

pour mes amis français, j'ai créé une autre page
http://auteurjeunessedecuba.blogspot.com/

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23/12/16

Un cuento de navidad: ¡Viva Papá Noel!


AL FIN: LA VERDAD SOBRE   PAPA NOEL

Voy a revelarte uno de los secretos mejor guardados de la Historia. Ya eres bastante grandecito y no puedes continuar en el error: Papá Noel no existe... entre el 25 diciembre por la madrugada y el primer segundo del 1 de enero!

Me explico: Papá Noel no es eterno en el sentido estricto del término y tras la noche más larga del año, todo el cansancio del mundo le cae encima. Es que en esa terrible noche del 24 de diciembre, ha tenido que desdoblarse en veinticuatro mil versiones de sí mismo a fin de llevar en su trineo, igualemente desdoblado, el regalo que merecen todos los niños que todavía tienen la posibilidad de creer en él.
Y nota que he dicho  el regalo y no los regalos.

Los juguetes, ropas, video-juegos y demás artilugios de consumo quedan, por supuesto, a cargo de los padres, abuelos y demás familiares o amigos que, cada cual según sus posibilidades, se suma a la bastante absurda feria en que se han convertido las fiestas de navidad y fin de año.
Pero EL REGALO sin el cual la infancia se evapora inexorablemente, ese que cada cual llamará a su manera: Ilusión, Inocencia, Esperanza, Sueño, Imaginación...  En resumen, el gran, esencial, único y verdadero REGALO, es Papá  Noel el encargado de ofrecerlo a cientos de millones de niños en el mundo (de los restantes cientos de millones de niños se ocupan los Reyes Magos, la Beffana, el Julenissen, Papá Invierno y otras criaturas de la Luz).

Pero me estoy alejando del tema, pues lo que me propuse revelarte es que Papá Noel se apaga poco a poco, pero irremediablemente, entre el 25 de diembre, a pocos minutos de comenzar la madrugada, y el 31 de diciembre, apenas tragadas las últimas uvas rituales.
Tras su intensa, colosal, noche del 24, Papá Noel vuelve a ser uno solo y se siente viejo como el Mundo. Tú dirás que no hay que exagerar, dado que nuestro personaje no trabaja más que una jornada en todo el año. Pero ¿cómo olvidar que Papá Noel es una especie de ciclo anual y que, al cabo de su duodécimo mes de edad, está literalmente acabado?

Pero vamos al reno... quiero decir, al grano:
Papá Noel se siente tan extremadamente cansado al llegar el 25 de diciembre que se desploma en su lecho y se duerme como un tronco en la chimenea. Durante ese sueño se consume lenta y apaciblemente: Pero no para morir, sino para… ¡Renacer!
Porque superando al Ave Fénix, pájaro perezoso incapaz de renacer de sus cenizas más que una vez cada cien años, Papá Noel está de vuelta un segundo después de haberse extinguido. Y cada 1 de enero es el primer día de su vida; comenzando una trayectoria semejante a la de cualquier ser humano: desde la más tierna y lampiña infancia hasta el vejete barbudo, panzudo y cachazudo que todos conocemos.
Y esto, atención, lo hace en 365 días (con un miserable aguinaldo de 24 horas cada 4 años).

Así que ¡Misión cumplida! Ahora no puedes pretextar que no lo sabías.
Estás autorizado a afirmar, durante el primer segundo que precede Año Nuevo:

«  Papá Noel no existe ».

Pero solo durante ese exacto sesenteavo de minuto... y como dudo que consigas acabar la frase en un único y preciso segundo, te recomiendo mejor suscribas la vieja fórmula consagrada por la Historia:


«¡Papá Noel ha muerto. Viva Papá Noel!

10/12/16

Escritores pobres: dos libros contra un pan-chocolate


La Charte des auteurs et illustrateurs pour la jeunesse, principal asociación profesional de Francia en el campo del libro infantil y juvenil, lucha desde hace varios lustros por el respeto y mejoría de las condiciones de trabajo y vida de esos creadores sin los que no existiría la pujante edición francesa para chicos.

En esa dirección ha lanzado una campaña de imformación sobre la realidad de la remuneración que recibimos, en concepto de derechos de autor, los escritores e ilustradores que nos dedicamos en Francia al libro para chicos.

Es que si el volumen de negocios que mueve la edición francesa es impresionante, los porcentajes de remuneración e incluso el respeto de algunos de los derechos de los autores e ilustradores se ven amenazados cada día

La campaña está formada por fotos de diversos autores e ilustradores en su ambiente natural y con un objeto de consumo corriente, cuyo precio se compara con la cantidad de ejemplares necesarios para cubrirlo.

Yo escogí una de las golosinas más populares de Francia: el "pan-chocolate", tan presente en los desayunos y meriendas como el famoso croissant. El precio medio de un pan-chocolate gira en torno a 1,20 euros, y la remuneración de referencia es una novela para chicos que se vendiera a 10 € con de 6% sobre el precio de tapa (en literatura para adultos y en historieta es 10%). En realidad, el cáculo es más que generoso, pues en la realidad, nos proponen 5% del precio de venta y el 6% solo se alcanza a partir de los 12 mil ejemplares que supondría una segunda o tercera edición. En Francia, yo solo he publicado álbumes ilustrados desde 2004, y en ese caso la remuneración puede caer a 4 ó incluso 2%. Esos álbumes se venden aproximadamente a 13€, pero mi best seller está en una edición que, pese a su calidad, solo se vende a unos 5 euros.
Así que, en la práctica, para pagarme un pan-chocolat tendría que sacrificar los ingresos generados por cuatro o cinco de mis más recientes libros franceses.

La campaña no tiene por objeto atacar a los editores que no son, los que se llevan la mejor parte de las sumas generadas por la venta de los libros. Es todo un sistema que hay que revisar, puesto que los costos de difusión y distribución se han descontrolado en una verdadera crisis de superproducción que reduce al mínimo la rentabilidad y duración en el mercado de cada título. La calidad y sobre todo el trabajo de los creadores son las víctimas de conceptos y técnias de marketing extrapoladas por la sacrosanta economía neoliberal.

mis tres nuevos libros en el Salón del libro de Montreuil (Francia)



Estuve firmando mis tres nuevos libros franceses en el Salón del libro y la prensa para niños y jóvenes de Seine-Saint Denis, más conocido por el nombre la localidad, limítrofe con París, donde tiene lugar dada año en torno al primer fin de semana de diciembre. 

Mis tres libros franceses de 2016 son los tres que hasta ahora cuenta la serie Gatito (publicada en castellano por Kalandraka, y actualmente disponible en por lo menos 8 lenguas).

La ciudada edcición francesa es de HongFei Cultures, una dinámica editorial independiente especializada en álbumes ilustrados que trabaja en torno a ideas como el encuentro entre culturas y generaciones, el viaje y la diversidad del mundo. 


"Viajaré en barco, a pie o en poesía, y traduciré el mundo",
frase tomada de uno de los más recientes títulos de HongFei,
resume la fiolosofía de una editorial que constituye,
como también lo precisa el poster: "una experiencia de la otredad"
vista parcial de una de las tres plantas que ocupa el
Salón en el centro de exposiciones de Montreil 

El Salón del libro y la prensa infantil y juvenil de Seine-Saint Denis se desarrolla durante seis días en el centro de exposiciones de Montreuil, localidad limítrofe con París: El programa incluye 400 expositores (editoriales e instituciones de promoción de la lectura en su mayoría), 150 autores e ilustradores firmando sus libros, 300 encuentros con público infantil, juvenil y adulto así como encuentros profesionales, entre otros acontecimientos que dan una idea del pujante desarrollo de la edición francesa para chicos.



Loîc Jacob...
... y Chun-Liang YEH son los responsables de las ediciones HongFei







la primera máquina que utilicé: sala Juvenil de la Biblioteca Marti. Santa Clara, Cuba (foto de 1993

Comencé a escribir a mano, claro. Primero con lápiz (usaba los de dibujo, de mina muy dura, para no tener que estar sacando punta continuamente; así comencé a gastarme la vista y a los 15 años ya usaba gafas -"espejuelos" decimos en Cuba- de aumento). Luego pasé a los por entonces escasos bolígrafos. Cuando a mediados de los años 1970 quise comenzar a compartir mis escritos con los colegas de taller de escritura o presentarlos a premios literarios, comencé por acudir a alguna colega o amiga mecanógrafa. Una bibliotecaria de Sala Juvenil de la Biblioteca Provincial de Santa Clara tecleó mi primera novela (que ilustré... a mano, claro) y mandé al Premio UNEAC 1977. Pero mis obras eran largas y ella tenía mucho trabajo. Así comencé a teclear yo mismo en la Underwood de la foto: una máquina prehistórica, pero muy bien cuidada y de tipos redondos.
Fue al año siguiente que un amigo mexicano que partía de vacaciones, me dejó su moderna máquina portátil. En ella aprendí a teclear según las reglas del arte y mecanografié mi segunda novela, por primera vez de la primera a la última letra.
De mis máquinas posteriores no guardé ni el recuerdo de una foto, y tampoco de la máquina electrónica que utilicé durante mi estancia en Brasil '1989-1991) ni de mi primer ordenador, un Compaq portable que me acompañó 8 años. Pero esta ya es otra historia, porque en él comencé a escribir directamente sobre un teclado; abandonando para siempre la versión manuscrita previa y el enojoso mecanografiado ulterior
Lo dicho; esa es otra historia.

LA QUINTAESENCIA DE LA PACOTILLA

(Ideas que andan por ahí revoloteando y se le enredan a uno en el pelo)


Yo si no sueño, me aburro de noche. Solo duermo porque sé que voy a soñar mucho. Y cuando acabo un sueño me despierto. Yo duermo para soñar.

Algunos proyectos que fracasan faltos de medios, y es una pena. Hay proyectos que fracasan faltos de fines, y es una suerte.


Andersen escogió contar la historia de un pequeño cisne
abandonado entre patos. Pero ¿cuál es la otra mitad de la historia? La madre cisne, ¿era una joven alocada que abandonó a su hijo? ¿o murió en el “parto” de aquel huevo? ¿O acaso sacrificó abnegadamente su vida por salvar la de su hijo, como la mamá de Harry Potter? Y si se trata de un error en el hospital materno, ¿qué ocurrió con el Cisnecito Feo...?

“Lo mío es un árbol geniológico”, dijo el Genio

Dios cró al hombre... y murió de parto.

Dios castigó tan duramente al hombre constructor de la torre de Babel, que le quitó las ganas de conquistar el cielo. Desde entonces no hacemos más que buscar el infierno. ¿Por qué ese brutal castigo? ¿Amenazaba el hombre de entonces la paz del cielo o simplemente Dios tuvo miedo a compartir su poder? ¿Quién es entonces el culpable de la maldad del hombre?

No tengo nada contra la desmitificación, salvo cuando el
desmitificador tiene menos talento que el autor del mito… y es,
desgraciadamente, lo que ocurre más a menudo.

Mientras más aislados, solitarios e individualistas más necesitamos de hábitos gregarios: compartir los mismos eventos deportivos, los mismos programas de tv, las mismas ropas… Las marcas son nuestra nueva tribu. Ya no podemos abarcar la comunidad a la que pertenecemos entr el resplandor de la hoguera, ahora la tribu la delimita la comunidad de consumo. Dentro de la enorme diversidad de la web, nos unifican los portales compartidos. La tele le gana al libro porque menos ubicuo, y el best seller sustituye a la obra original por lo mismo.

{ El vecino siempre tiene la barba más larga y menos quijada}

Era tan bello aquel texto, que había que ponerse de pie para leerlo

Todo el mundo puede apreciar el brillo del diamante, pero pocos y sabios son los que se regocijan con los íntimos destellos del carbón.

El hombre ha buscado –otrora más intensamente- el Paraíso
terrenal. Incluso la búsqueda de vida extraterrestre va, en el fondo, en la misma dirección. Un día los hombres de ciencia nos dirán lo que no hemos querido saber: el Paraíso estaba aquí mismo, en la época en que el Hombre aún carecía de fuerzas para destruir a sus semejantes y a su medio. Ese Paraíso lo hemos convertido en Infierno: un infierno con espacios o momentos de Purgatorio.

Los peces no mueren, naufragan.

Hay victorias pírricas, pero también derrotas pírricas e incluso empates pírricos.

Tengo músculos de payaso






PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA

PRIMER ESCRITOR QUE VISITA LA ESCUELA FRANCESA DE LA HABANA
los pequeños de CP examinan mis libros La canción del castillo de arena y La bruja Pelandruja está malucha

El 17 de febrero pasado visité la Escuela Francesa de La Habana. Es quizás uno de los más pequeños establecimientos educativos franceses en el extranjero, pues solo hay un grupo por cada nivel de enseñanza primaria y los estudiantes secundarios siguen básicamente “cursos a distancia”. No obstante, la escuela francesa de la capital cubana tienen creciente demanda y prevé la próxima construcción de un nuevo edificio y la ampliación de oferta educativa.

Apenas entrar me sentí en un colegio francés: los juegos instados en el patio, los muebles, los mapas y dibujos en las pareces, el aspecto general de la biblioteca... todo era idéntico a las numerosas escuelas que he visitado en Francia. Pero los grandes árboles que sombreaban el patio y el propio sol así mantenido a distancia, el cielo azul, los olores... todo ratificaba que me hallaba bien en Cuba.

La bibliotecaria, los maestros y el director me recibieron con entusiasmo y, para mi sorpresa, me revelaron que yo era el primer escritor que visitaba la escuela. Sé que soy el único escritor infantil cubano que ha publicado varios libros en Francia, pero contaba con que alguno de los numerosos franceses que aman y vistan Cuba fueran escritores para chicos y se hubiesen dado un salto a un colegio donde niños franceses y de otras muchas nacionalidades (varios con un progenitor cubano y el otro extranjero) estudian en la lengua de Molière (o Perrault, Julio Verne, Pierre Gripari... para aludir a autores consagrados por la infancia).

Incluso pude esperar que en país donde la literatura infantil fue casi inaugurada por el gran José Marti (para no hablar de grandes autores contemporáneos como Dora Alonso, Onelio Jorge Cardoso o David Chericián) algún colega, incluso no traducido al francés, hubiese presentado allí alguna obra.

El caso es que me sentí más escritor francés y cubano que nunca. Bajo el criollísimo sombrero de yarey siempre es posible llevar también la famosa boina francesa... aunque lo cierto es que he publicado más libros (siete) en Francia que en Cuba (cinco), y eso que cuando abandoné mi país natal a los 34 años ya tenía muy definida mi carrera literaria. De hecho, ingresé en la cultura francesa mucho antes que en su territorio (1994) y actualmente leo, pienso y sueño habitualmente en francés; aunque sigo escribiendo la mayoría de mis textos en español... y no solo los que hablan de Cuba.

De estas y otras cosas, relacionadas con mi trabajo de escritor e ilustrador, y con mi vida un tanto nómada, hablé el 17 de febrero pasado con unos encantados y sobre todo encantadores niños de la École Française de La Habana. Solo pude dejarlos tras prometerles volver con mis nuevos libros (por ejemplo ese Petit Chat Noir a peur du soir que ya estaba circulando en Francia y que yo solo descubriría a mi regreso, una semana más tarde). También prometí, a los chicos y a sus educadores, consagrarles más tiempo la próxima vez; un taller de escritura, tal vez.

Mientras tanto, ojalá que algún otro escritor cubano publique en Francia o que algún escritor francés sea traducido en Cuba, o cualquier otra variante permita un mayor acercamiento entre ambos países a través de sus respectivas literaturas y lenguas. Al fin y al cabo, Francia y Cuba ya se encontraron en “La Edad de Oro” el gran clásico para niños de José Martí: en esa obra insigne no solo figuran dos cuentos traducidos del francés Edouard de Laboulaye, sino numerosas ilustraciones de otro galo, célebre en el siglo XIX: Adrien Marie... quien inspiró algunas de las bellas páginas escritas por el cubano para su revista (pero esto es tema para otro momento).